El insomnio aparece cuando el sueño reparador es inalcanzable.
¿Cuánta gente sufre insomnio?
Uno de cada 6 adultos sufre insomnio.
¿Qué es el insomnio?
El insomnio es la dificultad para iniciar el sueño, mantenerlo o para alcanzar una arquitectura del sueño adecuada y estructurada que permita un descanso reparador.
Las consecuencias del insomnio son: bajo rendimiento diurno con fatiga, problemas de memoria, de concentración, irritabilidad…
A largo plazo puede llevar a ansiedad, depresión, problemas cardiovasculares, diabetes, demencia, dolor, inflamación.
La persona con insomnio se acuesta cansada pero no consigue dormir, y cada día siente más miedo a no poder dormir; cada despertar nocturno se vive como un fracaso.
Los que sufre insomnio harían lo que fuera por dormir bien.
Insomnio y fármacos.
Benzodiacepinas
Ante la desesperación que provoca el insomnio, es comprensible que desde la práctica clínica se ofrezcan y que los pacientes acepten soluciones farmacológicas como benzodiacepinas (por ejemplo, lorazepam [Orfidal®] o midazolam [Dormicum®]),
Otros
Hipnóticos no benzodiacepínicos como zolpidem (Stilnox®), antihistamínicos sedantes como doxilamina (Dormidina®) o antidepresivos con efecto sedante como trazodona (Deprax®).
Todos los fármacos tienen algún efecto indeseado, y los que se prescriben para el insomnio suelen provocar dependencia, síndrome de retirada y alteración de la estructura del sueño.
El uso crónico de benzodiacepinas como el lorazepam se asocia a una pobre calidad del sueño y por lo tanto su uso prolongado no solo NO soluciona el insomnio sino que lo favorece.
La guías recomiendan:
Las guías actuales recomiendan que el tratamiento farmacológico sea TEMPORAL y acompañado de terapia no farmacológica.
Según la actualización de 2023 de la The European Insomnia Guideline publicado en el Journal of Sleep Research “Las benzodiacepinas, los agonistas del receptor de las benzodiacepinas y algunos antidepresivos son eficaces en el tratamiento a corto plazo del insomnio (≤ 4 semanas). y “No se recomiendan antihistamínicos, antipsicóticos ni fitoterápicos para tratar el insomnio; y tampoco la melatonina de liberación inmediata. La evidencia que sustenta estas recomendaciones suele ser baja o muy baja, y el balance beneficio-riesgo no justifica su uso rutinario. Excepción: la melatonina de liberación prolongada puede considerarse a corto plazo (hasta 3 meses) en ≥55 años.”
Insomnio y microbiota
Un artículo publicado en Life 2025 concluye que en personas con insomnio se describen patrones de microbiota distintos y menor diversidad.
La solución se convierte en problema
La realidad es que muchas personas que consultan por insomnio acaban atrapadas en un uso prolongado de medicación para dormir. El sueño no mejora de forma sostenida y, cuando intentan dejar el fármaco, el insomnio reaparece con más intensidad, lo que dificulta la retirada y perpetúa el problema.
Así pues, como el insomnio puede tener múltiples causas y no es una entidad única, sino la expresión de desequilibrios distintos en cada persona , su tratamiento exige un enfoque personalizado.
Los psicofármacos no deberían ser una respuesta automática. Desde un enfoque basado en la evidencia, los psicofármacos deben considerarse un recurso transitorio que requiere una indicación individualizada y justificada y una duración claramente establecida.
Entender el origen del insomnio en cada persona es clave, porque solo desde un enfoque individualizado se puede tratar adecuadamente, evitando la cronificación de soluciones farmacológicas que no abordan la causa real.
Dra Ubiñana: Medicina Personalizada integrativa funcional, para optimizar la salud, promover el antienvejecimiento, reducir la inflamación, fortalecer el sistema digestivo, microbiota y gestionar la ansiedad y estrés.