Cualquiera que haya sufrido piedras en el riñón deseará reducir el riesgo de volver a sufrir un episodio.
Diferentes nombres para un mismo problema:
- «Piedras en el riñón»
- «Cálculos renales»
- «Nefrolitiasis»
- «Urolitiasis»
- “Arenilla”
¿A qué hacen referencia todos ellos?
A los depósitos de sales ácidas y minerales similares a piedras que se forman dentro de los riñones.
Un cálculo renal es una masa cristalina que se forma en el riñón y que tiene un tamaño suficiente para ser detectable clínicamente, ya sea por síntomas o por imágenes.
Tipos de piedras
El componente más común es el oxalato de calcio (Representan aproximadamente el 75-80% de los casos); otros tipos son los cálculos de fosfato de calcio, ácido úrico (Constituyen alrededor del 10% de los casos), estruvita (son cálculos de fosfato de amonio magnesiano y representan alrededor del 10%, a menudo asociados con infecciones urinarias) y cistina (Menos frecuentes, representando el 1-2% de los casos).
¿Por qué se forman las piedras o arenilla?
Como prácticamente siempre, la formación de los cálculos o piedras es un proceso multifactorial: interviene la genética, los hábitos, el estado de equilibrio y la microbiota. “Gut microbiota in patients with kidney stones: a systematic review and meta-analysis” BMC Microbiology, 2023.
Síntomas de piedras en el riñón
Los cálculos renales pequeños pueden pasar por el sistema urinario sin causar dolor pero, los cálculos renales más grandes pueden quedar bloqueados en algún tramo del recorrido de la orina, por ejemplo, en un uréter, que es el conducto que transporta la orina desde el riñón hasta la vejiga.
Los cálculos renales sintomáticos suelen causar la aparición repentina de un dolor intenso en el flanco o la espalda en un lado del cuerpo que puede irradiarse a la ingle (cólico renal) y puede provocar sangre en la orina, dolor al orinar, aumento de la frecuencia de micción, fiebre y escalofríos, y náuseas y vómitos.
Reducir el riesgo de piedras en el riñón
Para reducir el riesgo de que se vuelvan a producir cálculos en el riñón hay que tomar las medidas necesarias dependiendo del tipo de cálculo y de las características del paciente en cuanto a:
- El estrés oxidativo: El estrés oxidativo contribuye al daño celular en el riñón y a la formación de cristales de oxalato de calcio (CaOx), el tipo más común de cálculos renales.
- El estado de las células epiteliales: Las células epiteliales del túbulo renal son esenciales para la prevención de la cristalización. Si estas células se dañan, es más probable que se formen y adhieran cristales.
- El estado de inflamación: La formación de cálculos puede inducir una respuesta inflamatoria local en los riñones, exacerbando el daño tisular.
- La disbiosis: El desbalance de la microbiota se relaciona con mayor incidencia de cálculos renales. Existe evidencia de que la microbiota intestinal juega un papel esencial en el desarrollo de litiasis renal.
- Niveles hormonales: diferentes hormonas regulan el metabolismo de los elementos implicados en la litiasis.
Conclusión:
Si queremos reducir el riesgo de cálculos renales debemos mejorar el estado oxidativo, reducir la inflamación y recobrar el equilibrio hormonal y de la microbiota.