Se distingue entre colesterol bueno y colesterol malo cuando se habla de colesterol.
Se conoce como colesterol bueno al colesterol HDL porque son moléculas que van de los vasos sanguíneos hacia el hígado para ser transformadas en sales biliares; es decir, retira de la circulación el colesterol. Mientras que el colesterol LDL se conoce como colesterol malo porque se crea en los vasos sanguíneos y va hacia los tejidos, además hay estudios que lo presentan como causante de daño vascular y arteriosclerosis.
¿Cómo nacen los términos de colesterol bueno y colesterol malo?
Parece que la American Heart Association y otras organizaciones médicas adoptaron esta terminología para ayudar al público a comprender la diferencia entre diferentes moléculas de colesterol, popularizando los términos «colesterol bueno» (HDL) y «colesterol malo» (LDL), después de que en la década de 1950, el investigador y profesor de Berkeley John Gofman habló por primera vez del papel del LDL y el HDL en las enfermedades cardíacas.
¿Qué significa HDL y LDL?
El colesterol es un lípido y por lo tanto es insoluble en agua, por eso, en la sangre circula unido a proteínas, formando las lipoproteínas (HDL, LDL, VLDL), tal como sugirió en 1929, Michel Macheboeuf, y tal como evidenció Gunnar Blix cuando lo observó por electroforesis en 1941.
Pero el HDL no es una única molécula sino un grupo de moléculas de diferentes tamaños y composiciones con la característica común de contener una proteína llamada apoproteína ApoA. En función del tamaño y composición tienen un efecto diferente.
Al igual que el HDL, el LDL no es una molécula única, sino un conjunto de partículas con características y repercusiones diferentes, que tienen en común la presencia de la proteína ApoB100.
Actualmente en muchas analíticas aparece el término de colesterol no-HDL, para referirse al colesterol que no es HDL. Se obtiene de la resta del colesterol total menos el colesterol HDL e incluye todo el colesterol que contiene la apoproteína ApoB (incluye colesterol LDL entre otras moléculas).
¿Es riguroso hablar de colesterol bueno y colesterol malo?
Cuando se habla de colesterol bueno y de colesterol malo se está hablando del colesterol de un modo demasiado simplista; la realidad es mucho más compleja, entre otras cosas, porque el colesterol bueno no es una única molécula y el malo tampoco. Además, esas moléculas de colesterol sufren procesos que les confieren propiedades diferentes, así, el LDL tiene que sufrir cambios estructurales para adquirir propiedades aterogénicas.
Por otro lado, la cantidad y los tipos de colesterol en sangre dependen de muchos factores, entre otros: la dieta, la síntesis endógena, la interacción de las diferentes moléculas de colesterol con receptores celulares, la acción de enzimas y la acción de diversas hormonas.
Además, cabe mencionar de manera especial el papel de la microbiota en la regulación de los niveles de colesterol LDL como narra el artículo «Role of Butyrate, a Gut Microbiota Derived Metabolite, in Cardiovascular Diseases: A comprehensive narrative review» Frontiers in Pharmacology, 2022.
Conclusión
El cuerpo necesita tanto el colesterol HDL como el LDL. Se dice que el LDL es malo pero, sin LDL el colesterol no llega a los tejidos para que las células lo puedan incorporar. Del mismo modo se dice que el HDL es bueno pero, parece que su bondad depende de su tamaño según un estudio: «High-density lipoprotein characteristics and coronary artery disease: a Mendelian randomization study» Metabolism – Clinical and Experimental, 2020.
Por lo tanto no se está siendo riguroso cuando se habla de colesterol bueno y de colesterol malo. Asimismo, se ha visto en diferentes estudios que cifras elevadas de colesterol bueno pueden ser poco saludables, al igual que cifras demasiado bajas de colesterol malo.
Lo realmente malo es tener cifras extremas de colesterol, colesterol oxidado en exceso, cambios en su tamaño, alteraciones en su control por desequilibrios hormonales, anomalías genéticos, o disbiosis de la microbiota intestinal.
Por esta razón, en vez de hacer entender al público que hay un colesterol malo, lo apropiado sería que la gente entendiera que los desequilibrios son lo realmente malo.
Sin embargo, conviene destacar que determinadas alteraciones genéticas pueden generar situaciones en las que el colesterol sea realmente dañino.