Terapia óptima de salud mental: Lo ideal es integrar la terapia de conversación con la restauración de la microbiota.
Es muy habitual en nuestros días que la gente se encuentre estresada, malhumorada, cansada, nerviosa, irritable, triste…
Casi una de cada 3 personas en España tiene un problema de salud mental y el más frecuente es la ansiedad.
Datos de salud mental
Según un informe de diciembre de 2020 del Sistema Nacional de Salud Español, la prevalencia global de los problemas de salud mental es del 27,4%. El trastorno de ansiedad es el problema más frecuente afectando al 6,7% de población.
Algunas de las personas con estos síntomas pueden seguir con su ritmo de vida normal pero, la gran mayoría ve afectado su día a día. Muchos tienen repercusiones en la vida familiar y algunos incluso en la vida laboral.
Por suerte, se ha normalizado mucho el hecho de acudir a terapia, y algunos de los que se ven afectados por estos problemas de salud mental acuden a psicólogos o psiquiatras para recibir ayuda y poder mejorar esos síntomas.
Es importante resaltar que los problemas de salud mental son casi tan frecuentes en niños como en adultos y que también la ansiedad es el trastorno más frecuente, seguido del Trastorno Negativista Desafiante y el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.
Salud mental en la infancia
Se estima que uno de cada ocho niños tiene algún trastorno mental en un momento dado «Prevalence of childhood mental disorders in high-income countries: a systematic review and meta-analysis to inform policymaking«, BMJ Mental Health, 2022.
Vasileva y colaboradores realizaron en 2020 un metaanálisis de la prevalencia de trastornos mentales en niños entre uno y siete años de edad. Hallaron que la prevalencia general de trastorno mental en esa franja de edad era del 20,1%. El trastorno más frecuente fue la ansiedad (8,5%), seguido del Trastorno Negativista Desafiante (4,9%), Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (4,3%) y depresión (1,1%).
Hablando de salud mental
¿A qué nos referimos cuando hablamos de salud mental?
Como he dicho antes, se ha normalizado acudir a terapia y hablar de salud mental pero, ¿sabemos lo que significa tener salud mental?
En general, entendemos que tener salud mental significa no tener enfermedades mentales y encontrarse bien pero, ¿cómo de bien? ¿Es normal sentirse nervioso? ¿Es normal estar triste?…
Todo depende de si existe una causa que lo justifique y del grado en que nos repercuta en el funcionamiento diario.
¿Qué es la salud mental?
En el artículo de Galderisi et al. publicado en World Psychiatry en 2015 que lleva por título “Toward a new definition of mental health” se define salud mental como:
“Estado dinámico de equilibrio interno que permite a las personas usar sus habilidades en armonía con los valores universales de la sociedad. Habilidades cognitivas y sociales básicas; capacidad para reconocer, expresar y modular las propias emociones, así como empatizar con los demás; flexibilidad y capacidad para hacer frente a eventos adversos de la vida y funcionar en roles sociales; y la relación armoniosa entre el cuerpo y la mente representan componentes importantes de la salud mental que contribuyen, en diversos grados, al estado de equilibrio interno” «Toward a new definition of mental health», World Psychiatry, 2015.
Resumiríamos pues, que la salud mental es el estado de bienestar emocional en el que una persona es capaz de desempeñar sus funciones diarias sin problema ni conflictos sintiéndose tranquila la mayor parte del tiempo.
¿Por qué podemos dejar de sentir esa tranquilidad y sustituirla por angustia, tristeza o irritabilidad?
El ritmo de vida actual nos somete a un estrés diario: los horarios que tenemos que cumplir, las obligaciones económicas, el tráfico, los préstamos, los exámenes…. Sentimos falta de tiempo, anticipamos sucesos…
Nuestro cerebro lo interpreta como una amenaza y eso hace que se segreguen hormonas del estrés. Esas hormonas tienen un efecto en todo el cuepo.
En el intestino causan una alteración de la microbiota (disbiosis) y de la permeabilidad intestinal (el intestino permite mayor paso de moléculas a la sangre) que conlleva inflamación de bajo grado del cuerpo. Esa inflamación llega también al cerebro y hace que nuestra química cerebral cambie. Como la emociones son el resultado de las reacciones de nuestro cerebro, al cambiar la química cerebral, pueden cambiar nuestras emociones.
Salud mental e inflamación
Algunos desórdenes mentales se han relacionado con estados de inflamación sistémica y neuroinflamación en adultos; la ansidad (Systematic review and meta-analysis of the association between peripheral inflammatory cytokines and generalised anxiety disorder. BMJ, 2019), la depresión (Prevalence of low-grade inflammation in depression: a systematic review and meta- analysis of CRP levels. Psychological medicine, 2019), la esquizofrenia (Neuroinflammation in schizophrenia: meta- analysis of in vivo microglial imaging studies. Psychological medicine, 2019) y ( Monocyte count in schizophrenia and related disorders: a systematic review and meta-analysis, Acta neuropsychiatrica, 2020).
Salud mental y disbiosis intestinal
La disbiosis intestinal es el desequilibrio de nuestra microbiota intestinal. Este desequilibrio causa aumento de la permeabilidad intestinal y síntesis de sustancias (citoquinas) que pueden llegar al SNC y alterar la permeabilidad de la Barrera-Hemato-Encefálica causando alteraciones en el funcionamiento cerebral. Como consecuencia pueden aparece alteraciones en las emociones.
Alteraciones de la microbiota intestinal y Trastornos psiquiátricos
La revista Jama Psychiatry publicó en diciembre de 2021 un artículo (metaanálisis) que respondía a la pregunta de si los trastornos psiquiátricos compartían alteraciones microbianas intestinales. Nikolova y colaboradores hallaron que se repetía un patrón de disminución de bacterias productoras de butirato (Faecalibacterium y Coprococcus) y aumento de bacterias proinflamatorias en la depresión, ansiedad, el trastorno bipolar y la esquizofrenia en población adulta «Perturbations in Gut Microbiota Composition in Psychiatric Disorders
A Review and Meta-analysis«, JAMA Psychiatry, 2021.
Es decir, se sabe que las alteraciones en el funcionamiento cerebral van unidas de alteraciones en la microbiota y del estado del intestino.
¿Cómo se puede mejorar la salud emocional?
Las terapias de conversación (tratamiento psicológicos) en las que se habla de las emociones negativas van encaminadas a que el paciente comprenda y pueda afronta sus problemas. A veces se ayuda a cambiar la forma de pensar sobre un problema y a cambiar patrones de comportamiento inútiles. Así, mediante la conversación, el paciente comprende y aprende a cambiar su manera de pensar para evitar que aparezcan conflictos y emociones negativas, para evitar estrés. A veces, el terapeuta ofrece pautas para resolver conflictos. Otras veces se enseñan técnicas de relajación, para disminuir el estrés.
Pero no podemos olvidar que las emociones resultan de las reacciones que tienen lugar en el cerebro, de la actividad de las neuronas y esa actividad está influenciada por las microbiota intestinal. Gracias al denominado eje microbiota-intestino-cerebro la microbiota repercute en el cerebro. Así lo demuestran los estudio preclínicos en los que la transferencia de microbiota fecal de una persona con ansiedad provoca ansiedad en el ratón receptor.
Se demuestra el papel de las bacterias en la fisiopatología de la ansiedad.
Un estudio reciente muestra la interesante relación entre la microbiota recibida de pacientes con ansiedad por unos ratones y los cambios en el comportamiento de esos ratones relacionado con los cambios en los microRNA (miRNAs: pequeños ARNs que regulan la expresión de sus genes). Eso significa que las bacterias que recibieron los ratones conllevaron cambios en la expresión de sus genes que causaron cambios en su comportamiento «Regulation of miRNA expression in the prefrontal cortex by fecal microbiota transplantation in anxiety-like mice«, Frontiers Psychiatry, 2024″.
Conclusión
Las psicoterapias deberían complementarse con intervenciones para modificar la microbiota, si no, el efecto de las bacterias intestinales sigue provocando comportamientos desadaptativos y problemas emocionales.
Blog Médico Antienvejecimiento de la Dra Ubiñana